Tu rostro hace que mis suspiros se eleven hasta más allá del
infinito, haces que las tardes sean dulces y las matemáticas las
entienda como por arte de magia. Tus miradas le dan color a mi universo y
vida a mis sueños…Tus manos son mi abrigo en invierno y mi apoyo en la
nada. Tú eres la razón de despertar cada mañana, por quién inhalo y
exhalo, por quién escribo y por quien siempre escribiré…eres el eco de
mis risas, el pañuelo de mis lágrimas y por quien… aun sigo de pie.
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