¿Quién dijo que había que morir para estar muerto? te odio. Y duele como
un cuchillo cruzando mi pecho. Fantástico es pensar que tú lo estas
haciendo, y yo que jamás pensé que este inocente amor lograría hacerme
sufrir de esta forma. teamo, pero ya no puedo mas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario